Viajes con mi perro

En Gijón. Verano 2018



Gijón.
Desde el momento en que a mediados del mes de Julio, el veterinario que atiende a Cooper me llamó para comunicarme que no había podido extirparle el tumor que apenas 24 horas antes le había descubierto alojado en el hígado, dos ideas se instalaron de manera obsesiva en mi cerebro:

1/ Bajo ningún concepto estaba dispuesta a someterle a ningún tratamiento que pudiese ocasionarle ningún sufrimiento, aun cuando eso pudiera alargarle la vida.

2/ En cuanto se recuperase de la operación me lo iba a llevar a Gijón para disfrutar de nuevo en su compañía de los maravillosos alrededores de esa ciudad, en lo que suponía iba a ser nuestro último verano juntos.


Esperé con paciencia-la maleta preparada, el coche a punto-su recuperación y apenas dos días después de que le quitasen los puntos emprendí el ansiado viaje a Gijón.


Ya el primer día, nada más llegar, y en compañía de un buen amigo que se había ofrecido a ayudarme con el equipaje, nos acercamos a tomar una caña con una tapa a La Quinta del Ynfanzón, un lugar encantador en las afueras de la ciudad: http://www.ynfanzon.com/


Y a partir de ahí y durante todo el tiempo que estuve en esa ciudad recorrí con él, en una especie de peregrinaje sentimental, muchos de los sitios que menciono en varias entradas de esta página y que juntos hemos recorrido durante estos pasados años.
(www.viajesconmiperro.com/2011/05/verano-2010mas-gijon.html)


En el lavaderu de Deva.
Y así, me acerqué a Deva donde cumplí con lo que ya es un rito de cada verano, acercarme a tomar en Casa Yoli  una botella de sidra con tortilla de patata...http://www.casayoligijon.es/


Paseando por Deva.
Y también como cada verano honré a mis seres queridos fallecidos, emocionándome como siempre al observar como Cooper, sin necesidad de decirle nada, se sentaba a la puerta del cementerio a esperarme.

Frente al cementerio de Deva.
Y subí al Monte de Deva...


...y a La Providencia recorriendo parte de la senda del Cervigón.


Y contemplé hermosas puestas de sol desde el Parque de la Providencia.


Y fui a la playa del Rinconín, en la escalera 24, que admite perros durante todo el año (la de San Lorenzo los admite sólo del 1 de Octubre a la 30 de Abril ),


Y cuando por alguna razón no podía salir en coche de la ciudad paseamos por el Parque de Isabel la Católica...

En el Parque de Isabel la Católica.
Incluso animada al observar que el tratamiento que le habían prescrito no le provocaba efectos secundarios, hicimos un par de excursiones:

Una a Tazones y el Puerto del Puntal, en la ría de Villaviciosa, que tanto me gusta y que ya había visitado con él en el verano del 2015.(http://www.viajesconmiperro.com/2015/09/en-asturias-verano-del-2015.html)




Otra a la Playa de la Franca...


Hacía tiempo que había leído que el diario británico The Guardian incluyó esa playa, en el concejo de Ribadedeva, como una de las 25 mejores de Europa por su arena fina y dorada y los acantilados que la rodean y cuando se lo comenté a un amigo se ofreció a llevarme a conocerla.


Obviamente ya contaba con que era una playa en la que no admitirían perros, pero viví como un privilegio poder comer en el hotel que está situado frente a la playa y cuya terraza da sobre la misma. Haber reservado mesa previamente nos permitió aparcar el coche en el parking del hotel: de lo contrario hubiese sido del todo imposible pues la carretera que da acceso a la playa estaba hasta arriba de coches. Aunque admitidos en la terraza- las camareras se declararon devotas de los perros- no se puede comer en el interior con ellos y el hotel sólo los admite de hasta 8 kilos de peso.


Tras la comida le ofrezco a mi amigo bajar a darse un chapuzón mientras me quedo con Cooper, pero prefiere que sigamos nuestra ruta y nos vamos a tomar un café a Colombres. Yo ya había hecho una parada en dicha localidad con Cooper cuando había estado en Comillas en el 2011, pero me gustó mucho volver. Declarado por la Fundación Princesa de Asturias, Pueblo Ejemplar del Principado de Asturias en el 2015, Colombres es famoso por su Museo de la Emigración. Hasta mediados de los años 50 del pasado siglo fueron muchos los asturianos que emigraron a las Américas e hicieron fortuna, los conocidos como indianos, y que al volver enriquecidos contribuyeron al desarrollo de sus lugares de origen.

Quinta Gudalupe, sede de la Fundación Archivo de Indianos y Museo de la Emigración.


El museo ocupa la casa denominada La Quinta Guadalupe y recibió ese nombre en honor de la esposa del emigrante asturiano Íñigo Noriega Laso, conocido como "el segundo descubridor de Méjico", quien la construyó en 1906.

En el jardín de Quinta Guadalupe.
Dejamos el coche muy cerca de la Plaza Manuel Ibáñez, más conocida como la plaza del Ayuntamiento que cuenta con una estatua en el centro dedicada a Manuel Ibáñez Posada, primer conde de Ribadedeva, quien costeó la plaza y el edificio del Ayuntamiento.

La Plaza Manuel Ibáñez, al fondo el edificio del Ayuntamiento.
Y desde allí nos damos un paseo por el casco antiguo admirando otras casonas de indianos entre las que sobresale la conocida como Casa Roja.

Y tras el café continuamos nuestra excursión...Me hubiese gustado acercarme a Bustio un pueblo marinero situado en un recodo ribereño de la Ría de Tinamayor, frontera natural entre Asturias y Cantabria, pero no disponemos de tiempo para acercarnos a pesar de que está a tan solo 2,3 kilómetros pues mi amigo ha quedado con unos amigos que están pasando el verano en Ardisana, una parroquia del concejo de Llanes.


El sitio es precioso y Cooper se lo pasa en grande haciendo hoyos aquí y allá en busca de topos, una de sus aficiones favoritas.
La vegetación resulta exuberante después de dos meses de continuas lluvias y una vez más vuelvo a admirarme de la belleza de Asturias y de como en tan pocos kilómetros se pasa de una costa espectacular a paisajes de tal hermosura.


En realidad, ya el camino que habíamos hecho por la mañana hacia la playa de la Franca desde Gijón había supuesto todo un espectáculo visual. Y es que mi amigo decidió alargar el viaje tomando la AS-258, una carretera del interior que es una belleza y que une Infiesto con Colunga pasando por Huentes (o Fuentes) y Libardón donde hicimos un alto para tomar una sidra.



Tras un rato en Ardisana, empezamos a pensar en el regreso...Para poner el broche final a un día tan agradable hacemos una última parada en Soda 917, un antiguo bar-tienda convertida en coctelería en el cruce del Gobernador en Villaviciosa, siempre con música de jazz de fondo y regentado por un gijonés que trabajó en Barcelona en locales de renombre. (Hay en Gijón, frente a la playa, otra coctelería muy famosa, El Varsovia, en la que está permitida la entrada con perros y que merece la pena visitar por lo agradable del local y el nivel de sus bebidas. Todo está tan rico que siempre que voy pienso que si viviese en Gijón sería alcohólica. Por eso ya lo cité en una entrada que hice en el 2013: http://www.viajesconmiperro.com/2013/09/en-gijon-verano-2013.html)

Pero mis días en Gijón no se acaban con esa excursión, todavía tengo días por delante para disfrutar de más paseos y otra excursión; esta vez un poco más lejos, a un pueblo de Cantabria a la que he dedicado las dos entradas anteriores.


Durante todo ese tiempo, me esforcé por apartar de mi cabeza la idea de que era la última vez que recorrería con Cooper esos lugares... y en la mayoría de las ocasiones hasta lo conseguí...Pensaba que al fin y al cabo sólo tenía que hacer lo que él y todos los perros hacen siempre, vivir instalados en el presente. A menudo me sorprendí pensando que al fin y al cabo ninguno de nosotros sabemos como van a discurrir nuestros días y cuando nos tocará morirnos y volví a concluir una vez más que no sabemos vivir, siempre divididos e incluso atormentados por el pasado y proyectados hacia el futuro impidiéndonos disfrutar de las pequeñas cosas de cada día y de toda la belleza que el mundo encierra ...si somos capaces de verlo... Quizás, concluía siempre, igual solo se trata de mirar al mundo con los ojos de un niño o los de un perro...

("De ordinario atravesamos la existencia como aletargados o por entre la niebla, no logrando despertar y percibir y sin llegar a comprender, a pesar de las sorpresas, que tendríamos que estar más alerta y en todo momento preparados; nos acostumbramos a vivir como el guerrero se acostumbra al peligro, y sólo de cuando en cuando nos damos cuenta de que el hecho de existir es en sí mismo el don más extraordinario. Es el milagro que no olvidan los santos y poetas, y esta es la característica fundamental que les separa de los demás hombres. Ellos sólo constituyen aquella raza aparte para quienes vivir no es hacer un viaje subterráneo, y, como resultado de esta experiencia sus obras y su recuerdo dejan un rayo de luz").

Y así poco a poco llega el momento de regresar a Madrid. En el camino de vuelta pensé en lo maravillosos que habían sido esos días pues además de haber disfrutado, contra todo pronóstico, de la compañía de un Cooper en plena forma, había podido disfrutar también de la de amigos y familiares. Amigos y familiares con alguno de los cuales tengo la maravillosa sensación de haber formado un hogar, un hogar como el que definió el dramaturgo estadounidense, ganador del premio Pulitzer, Tennessee Williams (1911/1983) en su obra "La Noche de la Iguana":
"Para mi un hogar es una cosa que poseen entre si dos personas, y en la que cada uno de ellos puede..en fin, anidar...reposar...vivir... emocionalmente hablando."


Por todo ello hago el camino de regreso a Madrid, no deprimida por el fin de las vacaciones, sino agradecida, profundamente agradecida a la vida, por los días felices que acabo de vivir...


Hotel Arcea Mirador de la Franca
Teléfono: 985 41 21 45
https://en.hotelmirador.com/
*Sólo admite perros hasta 8 Kg de peso.
Su restaurante con vistas sobre la playa admite perros de todos los tamaños en su terraza.

Fuegos artificiales en el día de Begoña de Gijón.


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