Viajes con mi perro

Hotel Albarragena. Cáceres.



Torre de Bujaco y Ermita de la Paz.
Tras pasar una noche en Avila, tomo la carretera que me llevará a Cáceres ciudad donde he quedado de encontrarme con unos amigos en cuya compañía voy a pasar los próximos dos días.


Hago la primera parte del viaje por una solitaria N110; es esa falta de tráfico la que me permite disfrutar del paisaje mientras conduzco muy despacio. Todo el paisaje está teñido de una tonalidad ocre típicamente otoñal que intento fijar en mi memoria para que venga en mi auxilio en momentos de tribulación...

Iba solitario como una nube
que flota sobre vallas y colinas,
cuando de pronto vi una muchedumbre
de dorados narcisos: se extendían
junto al lago, a la sombra de los árboles,
en danza con la brisa de la tarde.

Reunidos como estrellas que brillaran
en el cielo lechoso del verano.
Poblaban una orilla junto al agua
dibujando un sendero ilimitado.
Miles se me ofrecían a la vista,
moviendo sus cabezas danzarinas.

El agua se ondeaba, pero ellas
mostraban una más viva alegría.
¿Como, sino feliz, será un poeta
en tan clara y gozosa compañía?
Mis ojos se embebían, ignorando
que aquel prodigio suponía un bálsamo.

Porque a menudo, tendido en mi cama,
pensativo o con ánimo cansado,
los veo en el ojo interior del alma
que es la gloria del hombre solitario,
y mi pecho recobra su hondo ritmo
y baila una vez más con los narcisos.

William Wordsworth (1770/ 1850)


Llego a Cáceres antes que mis amigos y tras dejar mi exiguo equipaje en la habitación del hotel voy a dejar el coche en un parking cercano que tiene un acuerdo con el hotel por lo que resulta más barato.
Una vez que dejo el coche, camino de nuevo a pie hacia el hotel siguiendo las indicaciones de la gente a la que abordo en la calle para preguntarles, pero como suele ser habitual en mi, me pierdo. Es cierto que mi sentido de la orientación deja bastante que desear, pero también lo es que desde que escribo este blog he llegado a la conclusión de que existen en nuestro país muchos casos de dislexia sin diagnosticar.

Cuando por fin llego al Hotel Albarragena mis amigos ya han llegado, así es que enseguida salimos a dar un paseo, impacientes como estamos por conocer Cáceres cuya ciudad vieja fue declarada por la Unesco Ciudad Patrimonio de la Humanidad en 1986, por ser uno de los conjuntos urbanos más completos del mundo de la Edad Media y el Renacimiento.

La ciudad de Cáceres fue conquistada definitivamente el 23 de abril de 1229, festividad de San Jorge y patrono de la ciudad, por Alfonso IX de León. A partir del S.XIII fue ocupada por familias aristocráticas que construyeron casas señoriales y palacios defendidos por torreones algunos de los cuales fueron desmochados por orden de los Reyes Católicos pues sus dueños se mostraron contrarios a la causa de Isabel la Católica en su lucha por la Corona de Castilla, conteniendo así el poder de aquellos notables.

La ciudad completó su conjunto monumental en el XVI bajo la influencia de estilo renacentista siendo a partir de aquí cuando sobrevino su declive económico.

Plaza Mayor.



El hotel, ubicado en una casa de finales del S.XVIII, está situado en la calle Pizarro muy cerca de la Plaza Mayor desde la que se accede al casco antiguo. Esta cercanía al casco antiguo es una de las razones por las que hemos elegido este hotel. También porque unos conocidos de perros me lo habían recomendado por el trato amable de las personas que en él trabajan también hacia su perro. Y aunque todo ello es cierto y aún cuando mi dormitorio era enorme con una inmensa terraza, casi tanto como mi piso de Madrid, me pareció que las instalaciones del hotel tienen un cierto aire decadente que le da algo de tristeza.

Estuvimos, sin embargo, muy a gusto aún cuando no pudimos disfrutar del bar que tienen en su jardín, lo cual bien mirado igual fue una suerte pues parece ser que tiene acceso directo desde la calle y no sólo para uso exclusivo de los huéspedes del hotel, por lo que supongo que las noches de buen tiempo habrá bastante ruido que no invitará probablemente al descanso. No obstante, los amigos que me lo recomendaron, me dijeron que dejaban ir con el perro y que les resultó delicioso poder desayunar con él en la terraza del jardín.

Ayuntamiento.
En cuanto a la Plaza Mayor pueden observarse en su lado oriental y muy cerca del Ayuntamiento las murallas almohades que datan del S.XII. Los soportales que rodean la plaza son del S. XVI.

Arco de la Estrella.
Nosotros nos acercamos a la Plaza Mayor y atravesamos el Arco de la Estrella que fue levantado en 1726 por Manuel de Larra Churriguera y cuyo nombre se debe a la Virgen de la Estrella que se encuentra  situada en un templete en la parte posterior del arco.

Justo al lado del Arco de la Estrella se encuentra la Torre de Bujaco de la misma época que la muralla almohade y la Ermita de la Paz . Tras atravesar el Arco de la Estrella llegamos enseguida a la Plaza de Santa María donde se encuentra la Concatedral de Santa Maria construida entre los siglos XV y XVI (el rango de concatedral se le otorga en 1957 al compartir sede episcopal con la Catedral de Coria) enfrente de la cual se encuentra el Palacio Episcopal con una magnífica fachada renacentista.

San Pedro de Alcántara en primer plano, al fondo el Palacio de los Golfines de Abajo.
En una esquina de la torre de la catedral se encuentra una estatua de San Pedro de Alcántara obra del escultor extremeño Enrique Pérez Comendador. Sin mucha convicción, pero por si acaso, le tocamos los pies pues dice la tradición que ese gesto trae suerte.

La Concatedral de Santa Maria.




Palacio Mayoralgo, al fondo el Palacio Episcopal. 
Y desde allí vamos hasta la Plaza de San Jorge patrono de la ciudad desde 1229 donde se encuentra Iglesia de San Francisco Javier, construcción barroca del S. XVIII.

Iglesia de San Francisco Javier en la Plaza de San Jorge.
Desde esta plaza proseguimos nuestro paseo sin rumbo fijo sin dejar de admirarnos por tantos y tantos rincones bonitos y edificios de interés con los que nos vamos topando.


En nuestra deambular llegamos a la Plaza de San Mateo donde se encuentra la iglesia del mismo nombre.
Iglesia de San Mateo.
Justo al lado se encuentra el Convento de San Pablo; actualmente es un convento de clausura de la orden de Santa Clara donde compré unos dulces elaborados por la monjas de clausura.



Muy cerca, en la Plaza de las Veletas, está el Palacio del mismo nombre en cuyo interior alberga el Museo Provincial. Este solar estaba destinado anteriormente a alcazaba árabe prueba de lo cual es su aljibe de los siglos XI y XII. Cuenta con una colección que abarca desde la Prehistoria hasta la época Visigoda, una sección dedicada a la Etnografía y otra a la pintura con obras de artistas contemporáneos españoles como Genovés, Saura, Gordillo, Zóbel...


Pero hoy está cerrado así es que proseguimos nuestro paseo hacia el barrio de San Antonio una judería de callejas estrechas que toma su nombre de la cercana Ermita de San Antonio que fue antiguamente una sinagoga. Se hace de noche mientras paseamos por la judería así es que nos vamos a cenar a una terraza de uno de los muchos restaurantes que hay en la Plaza Mayor disfrutando ahora de la no menos hermosa visión de Cáceres iluminada. Esa noche como al día siguiente, comemos y cenamos con diferente fortuna en diferentes terrazas esparcidas por la ciudad.

En todos los sitios que comimos nos ofrecieron sin excepción tapas sofisticadas de "nouvelle cuisine" por lo que acabamos por preguntarnos si detrás de este gesto hay un intento de emular la comida del famosísimo, pero para nosotros prohibitivo, Restaurante Atrio que cuenta con dos estrellas Michelín y que se encuentra en la Plaza de San Mateo. También es muy famoso el Restaurante Torre de Sande; como curiosidad comentar que este restaurante tiene un pavo real que es una de las atracciones turísticas pues suele andar encaramado en el muro que da a la calle. Yo lo fotografié como cualquier guiri que se precie, pero la fotografía salió mal.


Cooper se toma un descanso mientras entro al restaurante Atrio a solicitar información.
El segundo y último día de nuestra estancia en Cáceres, volvemos a dedicarlo a pasear por el casco antiguo, aunque ese día aprovechamos que el Museo Provincial está abierto para visitarlo por turnos.

También visitamos ese día El Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear que está apenas a unos metros del hotel, circunstancia que me permitió dejar a Cooper en la habitación mientras visitamos una exposición con el poético nombre "Las Lágrimas de las Cosas".("¿Hay algún lugar en la tierra que no esté lleno de nuestros esfuerzos?…Hay lágrimas en las cosas y lo mortal conmueve el alma". Virgilio. Eneida. Libro I)

Y al caer la tarde y ya de nuevo en compañía de Cooper nos dirigimos hacia la Plaza Obispo Galarza que rigió este obispado a finales del S.XVI. Es precisamente en esa plaza donde se encuentra el parking donde hemos dejado el coche el día anterior y en cuya última planta hay un mirador desde donde se puede contemplar una vista panorámica de la ciudad monumental.


Y así entre visita y visita, nuestra estancia en Cáceres empieza a llegar a su fin… Ese última noche, decidimos cenar en la terraza de un bar situado en una placita arbolada con mucho encanto que se llama la Plaza de San Juan. En dicha plaza se encuentra la Parroquia de San Juan y el Palacio de Oquendo del siglo XVI rehabilitado en un Hotel NH en el que lamentablente no admiten perros.

Plaza de San Juan.
Es precisamente a esa plaza a la que me acerco en la mañana del día siguiente con Cooper y antes de partir de Cáceres. Todavía no me despido de mis amigos pues vamos a acercarnos juntos a Trujillo y ya desde esa localidad cada uno partiremos hacia nuestros respectivos destinos en Málaga y Madrid.

Plaza Mayor de Trujillo.
Situada a tan solo 46 km. de Cáceres, Trujillo, fue la ciudad donde nació el descubridor del río Amazonas, Francisco de Orellana y también el conquistador Diego García de Paredes. Pero fue Francisco Pizarro, conquistador de Perú, su vecino más ilustre cuya estatua ecuestre preside la Plaza Mayor que desde el siglo XVI se convertirá en el centro comercial y neurálgico de la ciudad y el lugar preferido por las familias nobles para edificar sus residencias.


Hoy en día sigue siendo el lugar más emblemático de la ciudad donde se celebra la Feria del Queso y también la denominada El Chíviri, fiesta declarada de Interés Turístico Regional.


Iglesia de San Martín.
Precisamente desde ahí empezamos nuestra visita empezando por la Iglesia de San Martín situada en plena Plaza Mayor cuya construcción se inició en el siglo XV.


Y desde ahí vamos perdiéndonos sin rumbo fijo hasta llegar al castillo.


Por el camino nos topamos con la Iglesia de Santiago...


Y más adelante con la de Santa Maria la Mayor de estilo tardorrománico aunque reformada en el S. XVI y que es el templo más importante de los que se encuentran dentro de las murallas.




Hace calor, mucho calor, tanto que a mí de repente empieza a pesarme la tarea de turista, así es que empezamos a plantearnos ir descendiendo de nuevo hasta la Plaza Mayor.


En nuestra descenso tenemos una bonita vista de la Torre del Alfiler, torre gótica edificada en el S.XIV con cúpula de ladrillos y cuyo remate asemeja a un gran alfiler. La torre está situada en la Casa de las Cadenas donde el rey Felipe II se hospedó en 1583 y tiene una cúpula con ladrillos, sobre los que destacan los escudos realizados en azulejos de Talavera de la Reina de las familias Chaves y Orellana.

Torre del Alfiler.
Ya en la Plaza Mayor nos sentamos en la terraza de un bar a tomar un refresco; desde donde yo estoy sentada tengo una vista perfecta del Palacio de los Marqueses de la Conquista conocido popularmente como el Palacio de la Conquista. Fue construido en el S.XVI aunque reconstuido en el XVIII por Manuel de Larra Churriguera sobrino de Churriguera miembro de la familia que dio nombre al estilo churrigueresco. Sobre el balcón se erige un escudo con las armas que el rey y emperador Carlos V concedió a Francisco Pizarro.


Y ahora si que llega el momento de las despedidas y como éstas no me gustan les digo adiós a mis amigos con toda naturalidad, como si fuésemos a vernos al día siguiente en lugar de estar a punto de tomar direcciones opuestas y alejadas por muchos kilómetros.

Unos minutos después, ahora ya sola en compañía de Cooper, prosigo mi camino hacia Madrid. El camino de vuelta pasa por delante de Oropesa, en la provincia de Toledo, localidad que sé que tiene interés turístico por lo que me planteo hacer una breve parada pero hace tanto calor que al final opto por seguir mi viaje sin parar, así es que pongo un CD, piso el acelerador y sigo hacia Madrid sin detenerme. Estoy segura de que Cooper me lo agradecerá...


Hotel Albarragena. 
Calle Pizarro, 10. Cáceres.
Teléfono: 927 225 644
www.hotelalbarragena.com

Hoteles que admiten perros en Trujillo:

Posada Dos Orillas.
Calle Cambrones, 6.
Teléfono: 927 659 079
http://www.dosorillas.com/


Hotel Casa de Orellana.
Calle Palomas, 5-7.
Teléfono: 927 659 265
http://www.casadeorellana.com/



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