Viajes con mi perro

Hotel Rural Suquín. Somorto. Asturias




Tras nuestra excursión por la ruta del Alba, el siguiente destino que le propongo a la amiga que ha venido a visitarme a Gijón es Boal, un pueblo del occidente de Asturias desde el que proyectamos hacer diferentes excursiones por la zona.

Localizo un hotel situado en el mismo Boal que se llama La Solana-Posada de Caballos donde reservo habitación para pasar un par de noches, pero desgraciadamente unos días antes de la fecha elegida, nos llama la propietaria para comunicarnos que le ha surgido un problema lo suficientemente grave como para tener que cerrar el hotel durante esos días, lo que me obliga a buscar otro hotel por la zona que admita mascotas. Acabo por elegir el Hotel Rural Suquín en Somorto, una aldea muy cerca de Navia y por lo tanto próximo a los lugares que tenía pensado visitar del denominado Parque Histórico de Navia. Dicho parque nació del acuerdo entre el presidente del Principado y los alcaldes de los municipios que integran la comarca del Valle del río Navia con la intención de ofrecer un producto cultural y turístico conjunto. (Navia, Boal, Coaña, El Franco, Illano, Pesoz, Grandas de Salime, Tapia de Casariego y Villayón)

A esta escapada deciden unirse unos amigos que están en Llanes de vacaciones. Elijo como punto para reunirnos el Restaurante Opera Omnia situado en la parte alta de un pueblo llamado Somao situado a apenas cinco minutos de Cudillero. Ya hablé de este sitio en una de las entradas de este blog pues estuve hace dos años, pero cuando fui entonces no disponía de restaurante; en realidad creo que lo inaguraron este verano.


Si hace dos años me pareció precioso por la vista imponente sobre Muros de Nalón y la ría, ahora, no puedo hablar sino maravillas pues han hecho del antiguo bar una reforma para acondicionarlo como restaurante muy bonita y con mucho gusto; en cuanto a la comida nos pareció fantástica con una carta corta pero con platos exquisitos y a un precio muy ajustado. El éxito según parece se debe no sólo al cocinero sino también a la materia prima, verduras y frutas de una huerta ecológica cercana, pescado recién traído desde Cudillero, etc…

Por otra parte siguen manteniendo una zona de galería de arte para promocionar a jóvenes artistas y un centro de restauración y venta de antigüedades:
http://www.lne.es/vida-buena/2012/07/31/somao-fusiona-arte-cocina/1278007.html( desafortunadamente esta información forma ya parte del pasado pues el restaurante y galería ha cerrado )

Cooper frente a la tienda de antigüedades de Opera Omnia.
Desde el restaurante parte un camino hacia  Monteagudo  un monte situado enfrente y que termina en un mirador con una vista al parecer espectacular. Hace un día muy bonito, pero como hace bastante nos acercamos a otro mirador al que se accede en coche y que también está muy cerca, pero cuyo nombre no recuerdo.


A continuación nos acercamos a Oviñana para visitar el Faro de Vidio. Lamentablemente en cuanto llegamos empieza a entrar la bruma y la vista no es en ese momento tan espectacular como cuando lo visité otra veces.

Muy cerca de donde nos encontramos está la preciosa Playa del Silencio. Para llegar hasta allí hay que ir hasta el pueblo de Castañeras que se encuentra a unos 16 Km. de Cudillero en dirección oeste. En el pueblo hay carteles que indican el camino a tomar. Lo más recomendable es dejar el coche en Castañeras y hacer a pie los 10 minutos que más o menos nos separan de la playa desde allí. La playa es de cantos rodados con muy poca arena y no cuenta con servicios.


Pero nosotros decidimos seguir en dirección al hotel, pero antes hacemos un alto en Puerto de Vega para tomar un café y después visitar la Playa de Barayo.

En el Puerto de Vega fue donde falleció el ilustre gijonés Jovellanos. Yo no había estado nunca y aunque lo encuentro muy bonito creo que su recuerdo va a quedar indefectiblemente unido al antipático camarero que nos atendió; es un lástima porque elegimos su café por tener mucho encanto y disponer de una agradable terraza.




En cuanto a la Playa de Barayo, tiene dos accesos, uno por un camino que desciende suavemente a la playa a la que se llega a pie en unos 20 minutos y otro por una escalinata bastante incómoda y empinada.

Aunque yo iba con la intención de hacer el primer camino nos vemos obligados a elegir las escaleras pues al parecer y debido a una subida muy fuerte de la marea, el río Barayo que desemboca en la playa, se había desbordado haciendo imposible el acceso por dicho camino.

La playa de Barallo.
Así es que ato a Cooper y desciendo como buenamente puedo por las escaleras...casi ya al final decido soltarlo pues me tira con tal determinación que temo que nos matemos en la bajada…pero, nada más hacerlo me arrepiento pues se lanza escaleras a bajo a tal velocidad que por momentos temo que pueda provocar un accidente; afortunadamente no oigo ningún grito de socorro y enseguida y todavía desde las escaleras, lo veo ya en la arena imagino que encantado de haber conseguido su objetivo. En las escaleras me cruzo con un cocker, así es que deduzco que debe ser una playa tolerante con la presencia de perros quizás debido a su difícil acceso.


Son ya más de las 20 horas y empieza a atardecer, como la arena de esta playa es negra los reflejos del sol sobre la misma provocan un color muy especial, entre gris y plata. Es una imagen que ha quedado vívida en mi memoria. Desgraciadamente el objetivo de mi cámara es muy malo y ésta tenía la batería descargada así es que las fotos están todas mal de luz...para variar...

Cooper corre a reunirse conmigo en la playa de Barayo.
Cuando por fin me uno a Cooper ya en la playa, descubro horrorizada que se ha revolcado en la arena negra que se le ha quedado adherida a todo el cuerpo; intento lavarlo en el río Barayo pensando no sin espanto que nuestra próxima parada es en el hotel y temiendo que no nos dejen pasar allí la noche.

Cooper saliendo del río Barayo.
Así es que cuando por fin llegamos al hotel lo dejo en el coche y salgo a saludar al dueño al grito de tenemos un problema…él no parece darle ninguna importancia lo que me tranquiliza enormemente y me muestra la manguera que tiene en el jardín, así es tras lavarlo lo dejo en una terraza que comunica con el salón del hotel donde se queda hasta que terminamos de cenar. La cena nos encanta, casera y con productos de una huerta ecológica cercana.

Cooper en la terraza de la habitación del Hotel Rural Suquin.
Cooper todavía está mojado cuando subimos a la habitación, pero yo había elegido una con una terraza enorme pensando en eventualidades de este tipo, por otro lado bastante frecuentes con Cooper, y allí pasa un buen rato. Por otro lado el suelo de todo el hotel es de terrazo así es que me sentí más tranquila que si hubiese sido de madera o de moqueta.

El hotel consta de tres tipos de habitaciones con tres precios diferente. Está límpisimo y tan nuevo que creímos que estaba recién inagurado aunque según parece la última reforma se hizo hace seis años, las habitaciones son amplias y el cuarto de baño también. Es una pena, y es el único punto negativo, que tenga muy cerca una carretera comarcal, pero la verdad es que apenas tiene tráfico y desde alguna de las habitaciones como la de mis amigos no se oye nada en absoluto. Nosotros estuvimos muy a gusto las dos noches que estuvimos allí y es un sitio que recomiendo para cualquiera que desee conocer la zona pues está muy bien, también de precio, y el dueño hace que te sientas como en casa.


A la mañana siguiente y tras un desayuno servido a la carta, nos vamos con la intención de pasar el día visitando la zona. Nuestro primer destino fue El Castro de Coaña que está considerado Monumento Histórico Artístico.

Al llegar allí me encuentro con que no está permitida la entrada con perros y aunque sé que Cooper hubiese aceptado quedarse en el coche, yo prefiero quedarme con él y renunciar a la visita guiada.

Mientras espero a mis amigos, aprovecho para visitar el Centro de Interpretación y pedir más información sobre la zona en la Oficina de Información y Turismo. Y más tarde cuando mis amigos terminan con la visita guiada son ellos los que se quedan con Cooper para que yo pueda visitar el castro pero aunque había leído que"el castro  de Coaña es un yacimiento arqueológico de primer orden para conocer este tipo de asentamiento que fue predominante durante la edad de Hierro y época romana" no pude evitar recordar aquello que decía el humorista Gila al referirse a este tipo de ruinas de" estar está todo, pero está todo roto". Así es que confieso que no lamenté demasiado el no hacer la visita guiada.


Si hice una foto de una casa aislada en una pradera que está justo enfrente y que me llamó poderosamente la atención, no sé muy bien por qué... ahora pienso que quizás porque me recordó el paisaje desolado de algún cuadro del pintor norteamericano Hopper.

El pueblo de Oneta.
Nuestro siguiente destino son las Cascadas de Oneta. Nos detenemos primero en Villayón para comprar unos bocadillos. Cuando llegamos allí los amigos que iban en el otro coche se dan cuenta que no tienen gasolina por lo que nos acoplamos como podemos en el mío y nos dirigimos a la aldea de Oneta donde dejamos aparcado el coche para llegar tras 20 minutos caminando a la primera de las cascadas.




Son tres en total. La primera se llama Cascada de Oneta o La Firbia, es la más accesible y tiene una altura de unos 15 mts. Las otras dos llamadas La Ulloa y Maseirúa son de difícil acceso incluso peligroso así es que nos conformamos con ver solo la primera. En abril del 2001 fueron declaradas por el Principado de Asturias Monumento Natural. El entorno es muy bonito y en la base de la cascada hay un molino antiguo al que me acerqué dando un paseo con Cooper.



Tras comer los bocadillos iniciamos el regreso para recoger el coche hacia la aldea de Oneta que tras un bonito sendero apareció de nuevo ante nuestros ojos, con sus casas con los tejados de pizarra, típicos de esa zona.

El café fuimos a tomarlo al Puerto de Viavélez, el lugar por cierto de nacimiento de la escritora de novela rosa Corín Tellado.





Yo tenía muchas ganas de conocer este puerto pues en Madrid hay un restaurante en la Avenida General Perón a cuyo bar he ido a menudo de tapeo que se llama precisamente Restaurante Viavélez  y que pertenece al cocinero Paco Ron que consiguió una estrella Michelín con la Taberna Viavélez que está en este puerto. Con posterioridad se trasladó a Madrid donde fundó el citado Restaurante Viavélez.

Fue en esta taberna donde tomamos el café tras el cual dimos un paseo. Viavélez me resultó un sitio con mucho encanto.

Nuestro siguiente destino era Tapia de Casariego donde vamos a cenar, pero antes hacemos varias paradas para conocer alguna de las muchas playas de la zona. Hemos pasado de largo la de Frexulfe y la de Otur, pero nos detenemos en la playa de Serantes y la de Penaronda esta última declarada Monumento Natural.

La bajada a la playa de Serantes.
Lamentablemente, no dejan bajar con perro a ninguna de las dos. Así es que mientras mis amigos se dan un paseo por ellas yo me quedo con Cooper paseando por una pradera cercana. En una de ellas  entablo conversación con una pareja que pasea con su perro y me informan que a la playa de Santa Gadea,  que está entre ambas,  la gente baja con perros sin problemas aunque teóricamente no está permitido. Este verano, por cierto, me confirmaron también que tres playas asturianas a las que está permitido ir con perro son la de Xagó en Avilés y la de Barro y Torimbia en Llanes.



Imágenes de Tapia de Casariego.

Y finalmente nos vamos a Tapia de Casariego.Yo había estado ya hace muchísimos años, pero me gustó mucho más esta vez. Llegamos al atardecer y aparcamos frente al playa que está llena de surfistas aprovechando el intenso oleaje. Caminamos por una senda que va desde la playa hasta el puerto y que es muy bonita pues va bordeando el mar. Vemos por cierto una antigua cetárea reconvertida en piscina de agua salada que nos pareció muy bonita y acabamos cenando en la terraza de un bar que está al lado de la cofradía de pescadores y cuyo nombre no recuerdo lo que lamento pues me gustaría recomendarlo aquí ya que cenamos muy bien y por un precio muy aceptable a base de chipirones, pulpo, mejillones y otras delicias marineras...

Nos retiramos pronto pues al día siguiente, 30 de Agosto, tenemos previsto acercarnos a la playa de las Catedrales ya en la provincia de Lugo. Alberto, el dueño del Hotel Suquín, nos informa que para ver la playa con la marea baja tenemos que acercarnos a las 11 de la mañana. La distancia desde el hotel es tan solo de unos 30´ .

Cuando llegamos allí me encuentro con el consabido cartel prohibiendo la bajada con perros. Nos habían advertido de que en general la playa es una auténtica romería, compruebo que no se trata de una exageración cuando veo el siguiente cartel justo en la bajada de la playa:




Afortunadamente, ese día no hay excesiva gente. Cooper y yo nos quedamos esperando a que mis amigos bajen a dar un paseo y cuando suben les dejo a Cooper y bajo yo sola un momento. Más tarde ya todos juntos damos un paseo por una senda que sale de la playa y que va bordeando la costa no sé muy bien exactamente hasta donde pero al menos hasta la playa más cercana. La vista desde el mirador de dicha senda es muy bonita.




Con la visita a la playa de las Catedrales, nuestro viaje empieza a acercarse a su fin. La idea es comer en Cudillero y allí separarnos. Camino de Cudillero atravesamos Ribadeo sin bajar del coche pues nos apenó ver hasta que punto estaba destrozado desde un punto de vista urbanístico aunque todo el paisaje alrededor de la ría nos parece muy bonito. La ría de Ribadeo que en Asturias solemos llamar ría de Eo pues se forma en la desembocadura del río del mismo nombre, tiene una longitud de 10 Km y una anchura máxima de 800 mts y se encuentra en el límite entre Galicia y el Principado.



En cuanto a Cudillero es un bonito puerto pesquero y sospecho que uno de los destinos turísticos más conocidos de Asturias. Por esa razón está lleno de restaurantes con terraza y por esa misma razón supongo que nunca he conseguido comer bien allí. No hay cosa que más me moleste que te traten como a un guiri que no va a saber distinguir entre una buena sopa de pescado y un producto acuoso que de sopa de pescado tiene sólo el nombre. Supongo que habrá alguno en que se coma bien, pero el que nosotros elegimos cuyo nombre no quise ni recordar no me gustó en absoluto; la verdad es que lo elegimos porque de pronto se levantó bastante viento y era el que estaba más protegido de todos. Un amigo que es de la zona me ha confirmado que efectivamente en los restaurantes de Cudillero suelen abusar con los precios.


Y en los postres y con la sensación de que la comida en Cudillero no había sido un broche de oro perfecto para una escapada tan agradable me despido de mis amigos hasta el próximo viaje juntos...

http://www.lasolana-posadadecaballos.com/  Tfnos. 985 473699/609842172
http://www.hotelruralsuquin.es/  Tfnos. 985 472213/607566918
http://operaomnia.es/ Tfnos. 985 583416/678987837

http://tematico.asturias.es/cultura/yacimientos/castrocoana.html
http://www.abc.es/blogs/gastronomia/public/post/viavelez-historia-de-una-taberna-4455.asp
http://www.selgas-fagalde.com/pages/palacio.htm

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