Viajes con mi perro

Hotel Ibis Zaragoza Centro. Zaragoza

El río Ebro a su paso por Zaragoza; al fondo la Basílica del Pilar.
Hace mucho calor cuando llegamos a Zaragoza, tanto, que decido dejar a Cooper en la habitación del hotel en contra de lo que acostumbro hacer, y salgo con la amiga que nos acompaña en este viaje a conocer El Palacio de la Aljafería.

Ya cuando hice la reserva y ante la previsión de altas temperaturas, telefoneé al hotel para preguntar si Cooper podría quedarse solo en la habitación a lo que me contestaron que si pero si dejaba un teléfono de contacto. También me informaron que todos los Hoteles Ibis del mundo permiten perros lo cual supuso una enorme alegría para mi.

Palacio de la Aljafería.
Situado en la calle Diputados, el Palacio de Aljafería fue construido en el siglo XI y es uno de los monumentos más importantes de la arquitectura hispano-musulmana de ese siglo. La Unesco declaró en el 2001 Patrimonio de la Humanidad el mudéjar de Aragón destacando al Palacio de la Aljafería como uno de los monumentos más representativos del arte mudéjar aragonés.


Tras la reconquista de Zaragoza por Alfonso I el Batallador en 1118 se convirtió en el palacio de los monarcas aragoneses que llevaron a cabo obras de ampliación en su interior y remodelación siendo la realizada por los Reyes Católicos en 1492 la más importante desde el punto de vista artístico. Además de residencia de los Reyes Católicos fue cárcel de la Inquisición.



A partir de 1593 y por mandato del rey Felipe II , la Alfajería se transformó en una ciudadela para lo cual se la dotó de un recinto amurallado y un foso. Sufrió grandes desperfectos durante la Guerra de la Independencia, sobre todo durante los sitios de Zaragoza, hasta que fue restaurada durante el siglo XX.


Desde el año 1987 el palacio acoge entre sus muros a las Cortes de Aragón.

La parte más antigua es la Torre del Trovador que data de finales del siglo IX. Como curiosidad comentar que Giuseppe Verdi sitúa en esta torre la acción de su famosa ópera Il Trovatore, ópera basada en la obra El Trovador de Antonio García Gutiérrez.

El mismo ticket que nos permitió entrar al palacio, nos sirvió para ver la exposición "El rey que imaginó España y la abrió a Europa" dedicada a Fernando II de Aragón para conmemorar el quinto centenario de la muerte del rey que se cumplirá en enero del 2016.


Cuando tras la visita a la Aljafería voy por fin a recoger a Cooper me lo encuentro tranquilo en la habitación del hotel. Éste tiene una situación inmejorable a unos pasos del casco antiguo pues el Puente de Piedra que se encuentra justo enfrente del hotel desemboca casi directamente en la Plaza del Pilar. Eso si, no sé a quien habrá de responsabilizar de las horribles farolas que se alinean a lo largo del puente, pero la verdad es que me pareció un atentado al buen gusto…La verdad es que el mobiliario urbano de Zaragoza me pareció más bien feo.

El Puente de Piedra.
La Plaza del Pilar está muy agradable a esa hora en que empiezan a bajar las temperaturas. Es enorme y por su amplitud constituye un remanso de paz en una ciudad que me dio la impresión de ruidosa.

Zaragoza sufrió muchos daños durante la Guerra de la Independencia pero conserva algunos monumentos interesantes la mayor parte de los cuales se encuentran precisamente en torno a la Plaza del Pilar; el más famoso de todos, la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, con 11 cúpulas azulejadas y en cuyo interior se encuentra una pequeña imagen de la Virgen del Pilar. También en la misma plaza se encuentra el Ayuntamiento, el Palacio Episcopal y la Lonja gótico plateresca. Y a un lado de la plaza se encuentra la Catedral de San Salvador, La Seo, que exhibe una mezcla de estilos.

Cooper se refresca en el monumento dedicado a Goya; al fondo La Seo.
Tras entrar en el interior de la basílica tomamos la calle peatonal Alfonso I que recorremos un tramo hasta que nos desviamos para entrar en el barrio conocido como el Tubo, un barrio de calles estrechas llenas de bares que está muy animado a esas horas con sus terrazas atestadas de gente que están cumpliendo con la tradición de ir de tapas. Nosotras nos sentamos en uno que hay en la Calle Libertad aunque lamento no recordar el nombre pues nos pareció estupendo.

La Iglesia de San Gil en el barrio del Tubo.
Cuando terminamos de cenar ya es de noche; en el camino de regreso hacia el hotel nos topamos con el Teatro de Caesaraugusta que es uno de los mayores teatros de la Hispania Romana con un aforo en torno a los 6000 espectadores.


Pero a esas alturas del día ya he perdido interés por las sorpresasa artísticas que Zaragoza pueda depararme, me siento muy cansada y con ganas de llegar al hotel y no sólo a causa del calor sino también porque de camino a Zaragoza y a unos 230 Km de Madrid, hicimos por la mañana una parada en el Monasterio de Piedra, un monasterio cisterciense fundado en 1195 por Alfonso II de Aragón.

Aunque fue reconstruido debido a los daños que sufrió en el siglo XIX, se conservan algunas edificaciones originales como el refectorio, la sala capitular y el hospicio.

En las antiguas dependencias monacales hay ahora un hotel. No he preguntado todavía, pero doy por supuesto que no dejan alojarse con perros.






Entro un momento en el monasterio mientras mi amiga se queda con Cooper en el exterior y después mientras ella hace una visita guiada, me voy sola con Cooper a dar un paseo por el Parque Natural (Jardín Histórico del Monasterio de Piedra) donde se levanta el monasterio.


Guardo un recuerdo encantador de ese paseo no sólo por lo bonito que es sino por la alegría contagiosa que invadió a Cooper cuando se encontró en esa reserva natural llena de cascadas, arroyos, lagos, en medio de una vegetación exuberante.

Recuerdo que pensé que sin duda para Cooper y cualquier perro tan aficionado acuático como él, un lugar así deber ser sin duda lo más parecido al paraíso, un lugar con agua por todas partes.


A la entrada te advierten que el perro no puede ir suelto y yo y como hago habitualmente tengo en cuenta la recomendación, pero dado que el parque está prácticamente vacío a esa hora, le suelto en algunos tramos. Además, en ese primer paseo, tomo por equivocación una ruta que no marca el plano y vuelvo a aparecer en la entrada recorriendo un camino completamente solitario en el que no nos cruzamos con nadie.


Me reuno con mi amiga en la entrada y juntas volvemos a la zona de las cascadas.


Mientras la espero, me entretengo observando a un precioso búho que hay a la entrada-en el parque hay una exhibición diaria de vuelo de rapaces- lo que permite descubrir algo que desconocía por completo y es el que los búhos pueden girar la cabeza hasta 270º gracias a lo cual abarcan un campo visual de 360º sin necesidad de moverse de sitio.


Se lo enseño a mi amiga que queda tan sorprendida como yo cuando observa al búho girar su cabeza y le comento que en el monasterio que acabamos de visitar parece ser que fue donde se elaboró el primer chocolate en Europa. Según parece la primera vez que aparece citado el chocolate en nuestra cultura fue en una carta de Hernán Cortés fechada el 30 de Octubre de 1520. Un monje que acompañó a Hernán Cortés a Mejico envió el primer cacao junto a la receta del chocolate al abad del Monasterio de Piedra lo que podría explicar la tradición chocolatera de la orden cisterciense.


Pero todo esto ocurrió por la mañana cuando decidimos hacer esa parada en el monasterio; ahora es ya de noche y me siento encantada cuando llego a la habitación del hotel, amplia, limpia y cómoda y con una cama enorme, comodísima, en la que duermo hasta la mañana siguiente de un tirón.

Monumento a Goya en la Plaza del Pilar en donde aparece la frase de Goya: "La fantasía abandonada de la razón produce monstruos, pero unida a ella es la madre de las artes"
Y esa mañana, antes de proseguir nuestro viaje hacia la provincia de Huesca, y tras un desayuno en la cafetería del hotel con Cooper a mis pies,(la chica que me atendió, encantadora, me dijo que no había ningún problema en que Cooper me acompañase siempre que no hubiese alguien que protestase: mi vecino de mesa era francés y a él sólo le interesó conocer la raza a la que pertenecía),volví a cruzar el Puente de Piedra para dar un último paseo por la Plaza del Pilar y sobre todo ver la Lonja por dentro. Construida como Lonja de Mercaderes durante los años 1541-1551, es uno de los exponentes más importantes de la arquitectura civil renacentista aragonesa y en la actualidad es utilizada como sala de exposiciones municipales siendo precisamente ese detalle el que no me gusta pues le quita visibilidad al interior. Esos días la exposición que había es la del escultor Fernando Navarro.


Y finalmente me reúno con mi amiga, recogemos el coche en el parking del hotel y continuamos viaje al que al fin y al cabo es el destino principal de este viaje: Aínsa en la provincia de Huesca.

Hotel Ibis Zaragoza Centro.
Calle de Sobrarbe, 2. Zaragoza.
Teléfono: 976 20 53 20.


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