Viajes con mi perro

Ayllón


Después de pasar una noche en Maderuelo decidimos aprovechar el viaje de regreso a Madrid para hacer una visita a la villa medieval de Ayllón perteneciente también a la provincia de Segovia y que se encuentra a tan solo 17, 5 Km del primero.

Dejamos el coche aparcado muy cerca del puente sobre el río que atraviesa la villa, el río Aguisejo, y accedemos a través del Arco medieval, el único que queda de los tres que tenía el recinto amurallado de la villa.

Tras atravesar el arco que da acceso a la villa y de camino hacia la Plaza del Ayuntamiento nos topamos con la Casa Palacio de Contreras mandado construir por 1497 por Juan Contreras, conocida vulgarmente como el Palacio de don Álvaro de Luna, de estilo gótico isabelino y declarada Monumento Histórico-Artístico en 1969.

Portada de la Casa Palacio de los Contreras con su portada recuadrada con un cordón franciscano.

Y enseguida desembocamos en la Plaza Mayor en la que en ese momento se está celebrando un mercadillo que, aunque da vida a la plaza, impide tener una visión de conjunto de la misma.

El edificio del Ayuntamiento que sufrió un incendio en 1945 quedando del original sólo la fachada.
Además del edificio que alberga el Ayuntamiento, mandado construir por los Marqueses de Villena en el siglo XVI, la plaza cuenta con una fuente con cuatro caños que se encuentra en el centro de la misma. Se construyó en 1892 para conmemorar el IV Centenario del Descubrimiento de América pues según parece entre los que acompañaron a Cristóbal Colón en sus expediciones se encontraba Juan de Ayllón hijo de la villa.


Pero sin lugar a dudas lo que más llama mi atención es la Iglesia románica de San Miguel que también se encuentra en la plaza y que cuenta con un ábside semicircular


Su portada se encuentra semioculta por la balconada del atrio, balconada que tenía como finalidad servir a los miembros del cabildo eclesiástico como mirador para asistir a los festejos taurinos que se celebraban en la plaza.

Portada de la Iglesia de San Miguel.
Desafortunadamente se encuentra cerrada, así es que no podemos visitar el interior donde se encuentra un sepulcro de alabastro con los restos de los Marqueses de Villena.


La iglesia de San Miguel aloja durante los meses de verano la Oficina de Información y Turismo y en ella se programan diferentes actos de carácter cultural.





Otra iglesia interesante de Ayllón es la iglesia de Santa María la Mayor que cuenta con un campanario de 40 metros de altura rematada por una espadaña que se divisa desde la plaza. De su interior destaca el retablo mayor procedente del desaparecido Convento de San Francisco.


Proseguimos nuestro paseo por Ayllón aunque en un momento dado me separo de mis amigos pues no quiero someter a Cooper a más ejercicio del debido, aunque hoy se muestra más vital que el día anterior. Y tras dar un paseo corto con él decido esperar a reunirme con mis amigos sentada en unas escaleras que encuentro por el camino.


La villa de Ayllón fue declarada Conjunto Histórico Artístico en 1973 y además forma parte del listado de la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España.

Soy consciente de que me quedan muchos sitios por conocer, pero obviamente me importa más Cooper que los sitios que dejo sin visitar, como el Convento de las Monjas Concepcionistas, La Casa del Águila o El Palacio renacentista del Obispo Vellosillo, construido a mediados del siglo XVI y en la actualidad sede del Museo de Arte Contemporáneo y la Biblioteca Municipal.


Por la misma razón, es decir la baja forma física de Cooper, no subo al cerro conocido como "El Castillo" donde se encuentra La Martina, una torre de origen árabe desde la que hay una bonita panorámica del pueblo y de la cercana Sierra de Ayllón. Me conformo con fotografiarla desde abajo del pueblo durante mi paseo solitario con Cooper.


A tan solo un kilómetro de Ayllón, se encuentran las ruinas del Convento de San Francisco, pero nosotros decidimos acercarnos al Yacimiento Arqueológico de Tiermes del que estamos a tan solo 20 km. Yo la verdad es que no consigo interesarme demasiado por ese tipo de yacimientos en los que como diría el humorista Gila está todo roto, así es que voy por complacer a mis amigos a los que si les apetece a visita. Hacemos primero una breve parada en El Museo Monográfico que se encuentra un poco antes del yacimiento y desde allí nos acercamos al yacimiento propiamente dicho.


Aparcamos al lado de una ermita románica muy bonita y que conserva una decoración muy rica en sus capiteles y canecillos y mientras mis amigos se adentran en el yacimiento yo paseo con Cooper por los alrededores.


Se ha levantado un viento fortísimo, muy desagradable, así es que no tardamos mucho en reencontrarnos en el coche con la idea de dirigirnos a comer a un pueblo que se llama Madriguera, uno de los pueblos más conocidos de la denominada Ruta de los Pueblos Rojos.


Afortunadamente tomamos la precaución de llamar por teléfono al único restaurante de cuya existencia tenemos noticia en Madriguera y comprobamos que está cerrado así es que volvemos Ayllón para buscar un sitio donde comerahora ya con un poco de prisa, pues se ha hecho tarde...Finalmente acabamos en uno que está en el número 7 de la Plaza Mayor y que se llama Restaurante El Patio. El restaurante cuenta con un patio interior donde nos dejan entrar con Cooper. También nos dan la opción de dejarlo a él en el patio y sentarnos en una mesa en el interior al lado del patio desde donde poder vigilarlo, pero elegimos la primera opción.

La comida nos encanta, lo que no puedo hablar es del precio pues nos invita una de las amigas que está con nosotros para celebrar que hoy es su cumpleaños. Así todo nuestro estado de ánimo durante la comida es más propio de un funeral que de un cumpleaños: todo el mundo ha hecho este viaje con una mochila cargada de pena y preocupación por algún familiar o amigo que está con una enfermedad grave. Mientras hablamos de los afectados por la enfermedad con cierta congoja, Cooper no deja de pedir comida en un gesto de mala educación que nunca he conseguido corregir. Yo también me siento triste, no sólo por ver a mis amigos preocupados sino porque, y a pesar del entusiasmo que parece mostrar Cooper frente a la comida, he hecho este viaje con una sombra pendiendo todo el tiempo sobre mi ánimo, consciente de que en cualquier momento Cooper puede desaparecer víctima de su enfermedad... Más de una vez pensé en estos días que probablemente esta sería la última vez que haríamos un viaje juntos, pero viéndolo ahora reclamando su parte de comida parece difícil imaginar que algo así podría suceder como efectivamente sucedió muy pronto... Y es que escribo esto cuando ya se ha muerto, algo que creí que no iba a ser capaz de hacer pero, curiosamente y en contra de lo que esperaba, me resulta consolador en lugar de triste, seguir recordando mi tiempo con él escribiendo estos recuerdos de nuestra última excursión juntos.

Cuando salimos del restaurante los tenderetes del mercadillo ya han desparecido así es que ahora podemos contemplar la plaza en toda su belleza. Unos minutos más tarde, ya en el coche, nos dirigimos a Madriguera, que será nuestro último destino.

Iglesia de San Pedro.

El pueblo está cuidadísimo y muy limpio, también prácticamente desierto, por lo que alguien de nosotros comenta en algún momento que no le gusta pues parece casi como un decorado.


Con todo lo que más nos llama la atención es su color rojizo debido a que las restauraciones de los edificios se han hecho todas con las piedra y la arcilla roja característica de la zona. En nuestro deambular buscamos la casa donde se aloja el Restaurante la Pizarrera. El restaurante se surte de un huerto que al parecer sus propietarios comparten con el actor Juan Echanove que al parecer tiene o tuvo una casa en Madriguera.


Y llega el momento de empezar a pensar en el regreso a Madrid...


Hasta el último momento tuve la esperanza de que nos diese tiempo a dar un paseo por el Hayedo de la Pedrosa en Riofrío de Riaza (a tan solo 33 kilómetros de Ayllón) y que junto con el Hayedo de la Tejera Negra es uno de los más meridionales de los existentes en Europa. Al subir al coche y comprobar- pronto comenzaría a oscurecer- que no iba a ser posible en este viaje y como queriendo desafiar al destino dije con alegría forzada...¡nuestra próxima excursión al Hayedo de la Pedrosa!.
Creo que hasta yo sabía al pronunciar estas palabras que Cooper ya no estaría en este mundo para acompañarme en esa excursión.


Restaurante El Patio.
Plaza Mayor, 7
Ayllón
http://www.hotelayllon.es/rest/el-restaurante/

Restaurante La Pizarrera.
Calle de los Huertos, 3
Madriguera
Teléfono: 616 08 18 62



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